Wednesday, August 2, 2017

Tú IX

Mañanas y noches perdidas
En un océano sumergido en café,
Nos ahogamos al tocar las heridas
Que solas y desahuciadas dejé.

Pues tal deseo aislado
Que recio buscábamos adquirir,
Me brindó solo tal mano
Para nuestro diestro y siniestro fin.

Y aunque me hubiese gustado nadar a las arenas
Con un robusto barco de marfil,
Yo sé que, como los colmillos de aquel lobo,
Se quebraría al tarascarte a ti.

Por esto amado mío,
Con infinito corazón en mano y ojos de cristal,
Por esto es que imperante te pido,
Que sosegados y de la mano, nademos al pedestal.

Amado—deja que te guíe en este flamante viaje
Y aférrate a mi mano sin Tú ver
Que aunque duradero, afanoso y lóbrego,
Llegaremos juntos sin un cabello a perder.

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