Saturday, October 4, 2014

Mis Grandes, Pequeños Momentos

Me atraganté en mis propias entrañas,
mientras imploraba que la tierra me sucumba.
Imploraba por el inexistente teléfono, quería que cante.
"Canta, canta como una sirena, porfavor."
Pero nunca llegó, cerró sus tonos en mis temblantes manos, y se fue.
Cuando llegó la hora, me paré, y avanzé congelada hacie el podio.
Mi cuerpo temblaba en cobardía.
Llegué ahí y me sostuve de una nube.
Abrí los labios,
35 ojos se dirigían a mi,
a escucharme, a mirarme, a juzgarme.
Leí palabra por palabra,
sosteniendo una erecta postura.

Estaba atónita.

Letra por letra,
pensamientos de tranquilidad,
con la cabeza temblante.
En un punto, me atraganté con mis propias palabras.
Por un milisegundo supe todas groserías que algun vez existieron.
Anhelaba por el final, y llegó.
Dí media vuelta, y regresé por donde vine.
Sentada, aún temblante, pensé
"Querida, esto solo es un salón de clase."

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